A todos nos gusta escuchar y contar cuentos. A veces exageramos a propósito para mantener cautiva a nuestra audiencia, pero otras veces la historia es tan buena que no es necesario hacerlo.
Por décadas, las marcas han evolucionado en su comunicación. Desde la revolución industrial cuando hacían comunicación para las masas, hasta el neuromarketing actual que se adentra en la mente del consumidor para ver sus motivaciones a la hora de comprar, siempre hemos sido vistos como un objetivo que se mueve rápido e intermitentemente, por lo que es difícil abordarnos y convencernos.
Pero cada cierto tiempo y de manera aisalada, aparecen historias que nos involucran de tal manera que siempre queremos saber más y más.
Es ahí cuando el storytelling en varios medios se vuelve relevante, y dentro del mismo el papel de los social media como un elemento comunitario que convoca a personas con intereses en común.

Pensemos en una campaña que tiene un arranque offline. Con un comercial inconcluso que obliga a los más curiosos a ir a Vimeo para buscar el final o la versión extendida. Luego, el llamado es para que las personas tomen un rol más activo y -por ejemplo- se tomen una fotografía que después suban y etiquetarán en Flickr. Vemos como el grupito ínfimo del comienzo va engordando seducido por la opción de conocer más antecedentes sobre la historia y a la ves, ser parte de la misma.
¿Pero que pasa si los protagonistas de los comerciales con lo que partió todo crean un perfil y comienzan a interactuar de manera más natural con las personas? Pues se enriquece aún más la experiencia de marca.
Ejemplos hay varios, pero uno de los precursores fue el hecho por la cinta “The Blair Witch Project” la cual un año antes del estreno, abrió un sitio web en el que se recopilaba información sobre extrañas desapariciones en los bosques de Maryland. Las personas que empezaron a seguir la historia sumaron bastantes y a la hora del estreno en Cannes, la comunidad que giraba en torno a la “Bruja de Blair” era descomunal.
La experiencia fue complementada por libros, comic books, documentales en televisión y por sobre todo, decenas de sitios y foros donde los fanáticos se reunían a comentar sobre lo acontecido.
Desde esa época hasta ahora han pasado muchas cosas, pero algo no cambia: Las buenas historias.
Dentro de este frame, los social media se vuelven bastante relevantes ya que aportan con sus cualidades de convocatoria, sentido de pertenencia y rasgos únicos que terminan por transformarlos en aliados fuertes a la hora de armar una campaña.
Y de no ser eso suficiente, sirven para generar un cluster, cimentar una estrategia de CRM o simplemente para saber que habla, quiere y dicen las personas sobre tu marca.
Ojo que Hollywood lentamente se esta dando cuenta de esto, pero la publicidad aún no logra captar el potencial de los social media como un elemento enriquecedor que profundiza y mejora la relación persona-marca. Es engagement, no awarness.
